jueves, 14 de junio de 2012

MÁS ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL





          Quien ha sufrido mucho-el grado de sufrimiento a que puede llegar un hombre basta casi para determinar su puesto en la jerarquía- suele estar lleno de orgullo intelectual y de hastío, se siente impregnado y como coloreado por una certidumbre terrible, la de saber más acerca del sufrimiento, gracias a su propia experiencia dolorosa, que los mas inteligentes y sabios, puesto que ha explorado los mundos lejanos del terror en que vivió un tiempo “como en su casa”. Esos mundos de los que otros no saben nada. Ese taciturno orgullo del que sufre, ese orgullo del elegido por el conocimiento, del iniciado, casi de la víctima del conocimiento, le obliga a adoptar toda clase de disfraces para protegerse del contacto de manos indiscretas y compasivas y en general, de todo lo que no le iguala en sufrimiento. El sufrimiento profundo hace de nosotros aristócratas, aísla. Uno de sus disfraces más delicado es el epicureísmo y una especie de alarde que toma el dolor a la ligera y se defiende contra toda tristeza y contra toda profundidad. Hay hombres “joviales” que se sirven de su jovialidad para que no se les conozca. Hay sabios que se sirven de la ciencia para darse un aire de serenidad, porque el gusto por la ciencia hace suponer que el hombre es superficial. Quieren inducirnos a esta falsa conclusión. Hay espíritus libres y desvergonzados que intentan ocultar y negar que tienen el corazón destrozado, orgullosos de llevar una herida incurable (el cinismo de Hamlet, el caso de Galiani), y a veces la bufonería misma es la máscara de una nefasta o segura certidumbre. De ello resulta que es una prueba de humanidad muy delicada respetar la “máscara” y no ejercer a tontas y a locas nuestra penetración psicológica y nuestra curiosidad.


                                                                                                         Friedrich Nietzsche


Bibliografía: Mas allá del bien y del mal. Novena parte -270-
Titulo original: Jenseits von Gut und Böse – traducción de Carlos Vergara

Borges y yo


Borges y yo
 (Micro-cuento)

Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pase de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con el infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No sé cuál de los dos escribe esta página.

Jorge Luis Borges

miércoles, 6 de junio de 2012


EJERCICIO PROFESIONAL DEL OPERADOR PSICOSOCIAL



CARTA ABIERTA ANTE LA PROXIMA REGULACION DEL EJERCICIO PROFESIONAL DEL OPERADOR PSICOSOCIAL O TITULO EQUIVALENTE DE LA PROVINCIA DE ENTRE RIOS.

NOS VEMOS EN LA NECESIDAD DE INFORAMAR Y ESCLARECER A LA COMUNIDAD TODA LOS SIGUIETNES PUNTOS:
En primer lugar, se equivoca el Colegio de Psicólogos de la Provincia de Entre Ríos (COPER) y el colegio de Asistentes Sociales de la Provincia de Entre Ríos (COASER) al sostener que la Psicología Social carece de fundamento académico. En esta afirmación el propio colegio se contradice, por cuanto por un lado la acusa de falta de fundamento y por la otra señala que es una de las ramas de la Psicología.
La Psicología Social es una disciplina que nace en la modernidad, cuando el desarrollo socio-histórico pone en primer plano en el análisis filosófico (Hegel, Marx, Comte, etc.) y científico (Durkheim, entre otros), las problemáticas de la historia, el hombre y la sociedad.
Los fundamentos académicos del Psicólogo Social, Operador en Psicología Social y otras modalidades, están dados por los aportes de Kurt Lewin, Wilhelm Wundt, Floyd Allport, Margaret Mead, Gustave Le Bon, Sigmund Freud, Melanie Klein, Robert Baron, Cornelius Castoriadis, Frederick Munné, David Whitaker, Vander Zanden, Jean Leon Beavois, Serge Moscovici, Stanley Milgram entre los extranjeros y entre los argentinos Enrique Pichon Riviere, José Bleger, Fernando Ulloa, Armando Bauleo, t, Ana Quiroga, Fernando Fabris, Josefina Racedo, en otros.
Definimos el campo de conocimiento de la Psicología social, como la indagación del nexo fundante entre el orden histórico-social y la subjetividad. Esto implica investigar las instituciones que expresan ese orden, las distintas formas de articulación entre los sujetos de esos procesos históricos (lo que incluye a las estructuras vinculares, grupales y organizacionales) y su relación con los procesos psíquicos.
En lo que respecta a la carencia de fundamento legal que afirman los Colegios de Psicólogos y Asistentes Sociales de la Provincia de Entre Ríos , es errónea por cuanto el título tiene carácter oficial, para lo cual basta revisar las resoluciones y decretos.
Incluso el uso del término “Psicólogo Social” ha sido aceptado por la Justicia Argentina ya que en todos los casos en que el Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires querelló por usurpación de títulos y honores a algún Psicólogo Social, el colegio perdió el juicio. Bastaría consultar el fallo de la suprema corte de justicia de la provincia de Buenos Aires con fecha 11-04-2012 donde dicen “NO HAY CHOQUE DE INCUMBENCIAS”” de ello se sigue que la concordancia denunciada en cuanto a las incumbencias profesionales no es tal sino que éstas difieren notoriamente en el nivel académico, ámbito del reconocimiento y validez del titulo académico que se traduce en un campo acotado y especifico de habilitación para ejercer la actividad de OPERADOR EN PSICOLGOGIA SOCIAL”.
Es cierto que los psicólogos pueden especializarse en Psicología Social, pero ello no los pone en mejores condiciones que los Operadores en Psicología Social para trabajar, pues un post grado está lejos de cumplir con los requerimientos formativos, tanto teóricos como prácticos. Con un breve repaso a todos los planes de estudio de universidades oficiales o privadas se verá que la Psicología Social apenas consta de tres o a lo sumo cuatro materias del ciclo de grado o de posgrado, mientras que un Operador en Psicología Social cursa no menos de dieciocho materias teóricas y prácticas que van desde psicoanálisis a la psicología social aplicada, pasando por la Teoría de la Construcción de la Subjetividad, Teoría de las Estructuras Vinculares, Teoría de la Conducta, Psicología de la Vida Cotidiana etc.
Que un Licenciado en Psicología haya estudiado materias de Psicología Social no lo convierte en un profesional apto para incursionar en ese medio, o, lo que es lo mismo, que un médico clínico sepa leer radiografías no lo convierte en radiólogo.
Respecto de la pretendida apropiación del campo de la salud mental solo par a Psicólogos excluyendo a otras profesiones como la del Operador en Psicología social, es como pretender una medicina sólo para médicos, con lo cual los radiólogos o los farmacéuticos o los enfermeros no podrían trabajar, decir “medicina sin médicos” u “obras civiles sin ingenieros” o “justicia sin abogados”, esta restringiendo la participación de otras disciplinas u otros puntos de vista a la vez de pretender usurpar un discurso único y una formación única. ¿Tienen las disciplinas vinculadas a la medicina, la arquitectura, o la justicia, entre muchos otros ejemplos, una formación carente sin fundamento teórico propio? ¿Alguien pude suponer que estas nobles profesiones carecen de fundamento?
El monopolio de los fenómenos psíquicos en la Argentina nunca fue campo exclusivo de la Psicología. En nuestro país, con el aporte crítico del Dr. Enrique Pichon Rivière, se funda una escuela que rompe con una concepción elitista de la ciencia y se plantea que la psicología social, es un instrumento de cambio y transformación social y que tiene que ser accesible a todo aquel que desee instrumentarse como psicólogo social. Apropiándose de conocimientos, método y herramientas interdisciplinarias propias, para operar y conceptualizar el trabajo de campo en procesos institucionales y vinculares y en generar cambios en esos procesos. Así puede abordar nuevos fenómenos que sufren los sujetos y sus vínculos, que pertenecen a lo social, como las problemáticas estructurales de la sociedad: generados por la pobreza, desocupación, desigualdad, marginalidad, etc., y su nexo con la subjetividad de las personas.
También los Colegio de Psicólogos y de Asistentes Sociales de la Provincia de Entre Ríos atacan al Operador en Psicología Social aduciendo que pone en peligro la salud de la población por un diagnóstico desacertado o intervenciones mal realizadas. Este ataque demuestra un desconocimiento respecto del rol del Operador en Psicología Social dado que este, por su formación, no diagnostica ni realiza intervenciones psicológicas. Estas afirmaciones muestran que hablan desde el desconocimiento y el prejuicio.
Cabe aquí hacer una diferenciación tajante entre el Psicólogo y el Psicólogo Social. El Psicólogo – siguiendo lo establecido por el Diccionario de la Real Academia Española –es aquella persona dotada de especial penetración para el conocimiento del carácter y la intimidad
de las personas”. El Psicólogo Social no actúa ni sobre el carácter ni sobre la intimidad de las personas, habida cuenta de lo cual mal puede poner en peligro su salud con un diagnóstico
o con una intervención mal realizada.
También el Colegio de Psicólogos y de Asistentes Sociales de la Provincia de Entre Rios aducen que para ejercer la psicología en la provincia es necesario tener un título de grado. Esta es una falacia porque la referida ley ya desde el artículo 1ro. habla del ejercicio de “la actividad profesional del Psicólogo” y no “de la Psicología” . Es decir, la ley centra su desarrollo en el título concreto de Licenciado en Psicología y Psicólogo y no en otros títulos. Por lo tanto es falso que con la promulgación de una ley que regule a los Operadores en Psicología Social y otros, se viole normativa alguna. Una ley es para Psicólogos y Licenciados en Psicología (ley 5336/73) y otra muy distinta para los Operadores en Psicología Social. Como ocurre con los colegios de ingenieros, de agrimensores o de arquitectos, todos coinciden en actividades como las obras civiles pero cada uno con su incumbencia. El Colegio de Psicólogos de la Provincia de Entre Ríos engaña intencionalmente a la población al pretenderse “colegio de todas las prácticas de la psicología” adueñándose de la salud mental de la población de la Provincia de Entre Ríos.
El Colegio de Psicólogos y de Asistentes Sociales de la Provincia de Entre Ríos dice equivocadamente que sólo un psicólogo con título de grado y matriculado puede intervenir en instituciones, grupos y comunidades. Ello no es cierto, dado que si ello fuera así sería ilegal el ejercicio de la mediación, el arbitraje, la asistencia social, la capacitación, etc. El gran error de todo esto es considerar al Operador en Psicología Social como un psicólogo devaluado o como un profesional que pretende inmiscuirse en el ejercicio de la Psicología. Ello no es así, por el contrario el Operador tiene su área de trabajo, su metodología, su técnica específica y sus propias incumbencias, aprobadas y supervisadas en forma permanente bajo la normativa vigente de la Ley de Educación Nacional N° 26.206. En efecto, el Operador en Psicología Social trabaja en ámbitos y espacios donde, interactuando grupos de personas, pueden identificarse fenómenos psicosociales. Estos se dan en instituciones, en familias, en organizaciones, comunidades etc. promoviendo una participación activa frente a los problemas sociales que se suscitan, contribuyendo a la búsqueda de soluciones.
Nuestra práctica en tragedias como la AMIA, Lapa, Austral, Cromañon, inundaciones, luchas Ambientales en el largo período de altos índices de desocupación y varios motines carcelarios, mostraron la idoneidad, la profesionalidad, y el temple de los psicólogos sociales.
El trabajo del Psicólogo Social apunta al desarrollo del espacio grupal, dado que cuando se produce la interacción humana, cuando las personas participan de problemas sociales
comunes, la reflexión y la comunicación entre sus miembros trae aparejado el aprendizaje y éste trae también una nueva forma de adaptarse a la realidad, una forma activa.
Tal vez sea por eso que es una profesión tan cuestionada ¿a quién le sirve una sociedad sana, reflexiva, participativa, comprometida y hasta combativa de situaciones de injusticia, de opresión, y de alienación a los que nos tiene acostumbrados la actual sociedad de consumo?

El mundo es otro, nuestro país cambió, nuestra provincia sigue cambiando. Vivimos momentos de crisis muy profundos. Los problemas sociales que tenemos que abordar son tan complejos y graves, que requieren el aporte de todas las disciplinas que de una manera u otra, se preocupan por las consecuencias que ellos traen, particularmente en lo que se refieren a las resonancias psíquicas sobre las personas. Estamos convencidos que se impone por lo menos, un trabajo interdisciplinario para abordarlos.

En nuestros más de 30 años de prácticas psicosociales desde el IDEPER ( Instituto de Estudios Psicosociales de Entre Ríos) y más de 50 desde la Fundación de la Psicología Social en la Argentina hemos compartido nuestra labor y seguimos haciéndolo, con centenares de psicólogos, trabajadores sociales, consultores y otras especialidades, en escuelas, hospitales, entidades públicas y privadas.
Cada uno desde su lugar, desde su rol o función, contribuyó a resultados beneficiosos para los grupos de personas, las instituciones o las comunidades. Aprendimos todos. Porqué la formación de los psicólogos sociales en la Argentina es aún más antigua que la formación en psicología lo que indica que no es una simple especialización y por eso tiene que tener un lugar propio, en el mundo académico.

Por último, las actitudes asumidas por las comisiones Directivas del Colegio de Psicólogos y de Asistentes Aociales de la Provincia de Entre Rios violan abiertamente el artículo 14 de la Constitución Nacional, según el cual todos los habitantes tienen derecho a ejercer su industria lícita y a asociarse con fines útiles y pretende negar el derecho a trabajar de más de tres generaciones de Psicólogos Sociales que ya trabajan abiertamente y sin inconvenientes en nuestra y en otras provincias de nuestro país.
Esta conducta está tipificada por el artículo 1 de la ley anti discriminación Nº 23.592 que sanciona a quien arbitrariamente impida, obstruya, restrinja o de algún modo menoscabe el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos y garantías fundamentales reconocidos en la Constitución Nacional.
Tal norma considera como actos particularmente discriminatorios los que ustedes realizan por estar basados en opiniones políticas o gremiales.
Por todo lo expuesto solicitamos a los referidos Colegio de abstenerse de hacer circular informaciones falsas o interpretaciones carentes de sustento legal o fáctico, y por el contrario buscar generar un espacio de diálogo constructivo y no obstructivo, con el objetivo de aportar soluciones que redunden en beneficio de toda la comunidad.

Consejo Directivo I.D.E.P.E.R.
Operador Psicosocial y Secretaria
Clarisa Sobko
Operador Piscología Social y Presidenta
 Susana Treidel
Trabajadores de la Psicología Social de Entre Ríos.


jueves, 24 de mayo de 2012

SIGNIFICADO DEL “CHIVO EMISARIO”




 El término chivo emisario tuvo origen en el famoso ritual de los hebreos, descrito en el Libro del Levítico (16: 20-22). En el Día del Perdón se elegía al azar un macho cabrío vivo. El Sumo Sacerdote, vestido con una túnica de hilo, apoyaba sus manos sobre la cabeza del cabrón y confesaba sobre él las iniquidades de los hijos de Israel. Los pecados del pueblo eran así transferidos simbólicamente a la bestia, que luego era conducida al desierto, dejándosela ir. La gente se sentía purgada y, por el momento, libre de culpas. 
      También los antropólogos han descrito otras costumbres supersticiosas que tenían el mismo propósito. La esencia de todos estos procedimientos era transferir la culpa por medio de un rito mágico. Estos actos siempre han estado asociados con actitudes agresivas y sumamente punitivas. En algunas ceremonias con chivos expiatorios que terminaban con la muerte sacrificial de la víctima escogida, esta agresividad se manifestaba claramente. 
      Es posible que la notoriedad de estas ceremonias homicidas tiendan a distorsionar el sentido del término chivo emisario. Desde los tiempos más antiguos, perdura la noción de que la culpa y la desventura pueden ser desplazadas de las espaldeas de un hombre a las de otro. El pensamiento animista confunde lo que es mental con lo que es físico. Si un hato de leña puede ser transferido, ¿porque no el peso de una pena o de una culpa? 
     El término se aplica hoy en día de una manera no demasiado literal, para denotar simplemente el supliciado de sentimientos agresivos, para descargar en él lo que no puede hacerse abiertamente contra el verdadero blanco de estos sentimientos. Un chivo emisario en este sentido trunco, es el receptáculo de la agresión desplazada. Es más cercano definir al chivo emisario como la persona a quien se hace sufrir la carga de la culpa desplazada.

      Actualmente tendemos a rotular este proceso mental con el nombre de proyección. Vemos en otras personas el miedo, la ira, la codicia que residen primariamente en nosotros mismos. No somos nosotros los responsables de nuestras desventuras, sino otras personas. En nuestro lenguaje cotidiano reconocemos este defecto con las frases “El que recibe los bifes”, “echarle la culpa al vecino” o “chivo emisario”. Lo más semejante a un “chivo emisario para todo servicio” son los grupos religiosos, étnicos o raciales. Al tener permanencia y estabilidad, puede otorgárseles un status definido y puede colgárseles un estereotipo como grupo. Un negro determinado puede tener más antepasados blancos que de color, pero lo que necesita es una raza “con supuestos sociales”, y es por ello que se lo incluye arbitrariamente. A veces el proceso es inverso. Un alcalde de Viena, durante los días del régimen nazi, quería acordarle un privilegio a un judío prominente. A la objeción de que su beneficiario procedía de una familia judía, contestó diciendo: “Me corresponde a mí decidir si es o no judío”. El hecho de que los nazis convirtieran a ciertos judíos privilegiados en “arios honorarios” muestra la importancia que tiene que mantener intacta la minoría perseguida. Mientras esto puede hacerse, es posible pensar que el mal procede de un grupo integrado y personalizado con valores ajenos, y que posee un carácter permanentemente amenazante, que se continúa de generación en generación. Es por esta razón que odio racial, religioso y étnico está más extendido que el prejuicio contra grupos ocupacionales, de edad o de sexo. Se necesitan categorías definidas y permanentes para consolidar un odio definido y permanente. La persecución de chivos emisarios no sólo libera a la persona predispuesta de una sensación opresiva de disgusto consigo mismo, sino que también le proporciona gratificación narcisística y oportunidades de descarga adecuada de agresividad y el saboreo de la fruta prohibida.

      El Dr. Enrique Pichón Rivière sostiene que la idea de chivo emisario es aplicable a cualquier situación grupal. lo describe particularmente en relación al grupo familiar y a las ansiedades como aspectos negativos o atemorizantes asumidos, indicando que cuando en una familia un sujeto "se ha hecho cargo de las ansiedades del grupo, se configura la situación de 'chivo emisario'. El sujeto se defiende entonces de la ansiedad apelando a los mecanismos o técnicas del yo. Si este recurso adaptativo falla, hace su eclosión la enfermedad, con la consiguiente segregación del paciente, abandono del rol, dificultad en la reintegración del miembro enfermo, etc." "Un enfoque inmediato y pluridimensional de la situación de enfermedad, facilitará una redistribución de ansiedades, liberando al paciente de la 'ansiedad global' que había asumido, en un intento de 'preservación' del grupo".

      Es un rol adjudicado y asumido por un miembro del grupo por el cual éste "se hace depositario de los aspectos negativos o atemorizantes del mismo o de la tarea", en un acuerdo tácito donde se comprometen tanto él como los otros miembros, llamados expiadores, que lo segregarán. Chivo emisario, portavoz y líder.- No deben confundirse los roles de chivo emisario y portavoz, por cuanto a veces suelen ser asumidos simultáneamente por una misma persona, como por ejemplo por el miembro considerado enfermo dentro del grupo familiar. Una cosa es expresar lo que pasa en el grupo (portavoz), y otra es hacerse cargo de los aspectos negativos de éste (chivo emisario). En relación con el liderazgo, cabe consignar que ambos roles, el de chivo emisario y el de líder "están íntimamente ligados, ya que el rol de chivo surge como preservación del liderazgo a través de un proceso de disociación o splitting necesario al grupo en su tarea de discriminación". En efecto, la existencia de un chivo emisario procura al grupo la posibilidad de disociar los aspectos buenos del grupo de sus aspectos malos, proyectándolos en dos roles distintos: el de chivo emisario y el de líder, respectivamente. 

 Ernesto Moya –Psicólogo Social-

Bibliografía: La naturaleza del prejuicio –Gordon W. Allport- 
El proceso Grupal- Enrique Pichón Rivière
The Scapegoat Motif in Society and its Manifestations in a Therapeutic Group, International Journal of Psychoanalysis, V. XXXIV, 1953. Bethlem Royal Hospital y Maudsley Hospital, Londres.

lunes, 21 de mayo de 2012

EL BORDA SIN GAS






 CONTIENE MATERIAL EXTRA AL FINALIZAR LOS TITULOS
DOCUMENTAL SOBRE EL CORTE DE GAS EN EL HOSPITAL BORDA



domingo, 20 de mayo de 2012

Vicente Zito Lema - Trama Psicosocial


            Vicente Zito Lema
           -Trama Psicosocial- 


¿Los Psicólogos Sociales somos Agrupables?  



Como integrante  de Trama Psicosocial quiero compartir con todos los colegas este trabajo, presentado por nuestro equipo el día Miércoles 16 de Noviembre del 2011. En el auditorio ATE

Director Carlos R. Martínez 

Equipo: Delia Benítez, Erica Bellini, Vanesa Amenna, Ernesto Moya, Ernesto Martínez, Fernando Méndez, Laura Gonzalez, , Alicia Iablonsky, Diego Cirilli y Elsa Gattone.




Expositores: Román Mazzilli, Carlos Martínez y Fernando Fabris