miércoles, 14 de enero de 2015

NEURO-MODA Y ESTRATEGIAS PSICOSOCIALES



Por  Ernesto Moya



     Todas las mañanas, casi tomando forma de rutina, con mate o café de por medio la mayoría de las personas necesitan informarse. Algunos encienden la tele, otros la radio, otros encienden la computadora y consultan los diarios “on line”, y finalmente otros a la vieja usanza, compran el diario en el kiosco de la esquina. Todos coinciden en lo mismo, el consumo de una misma mercancía, las noticias. Toda esa información los va a atravesar el resto del día. Esta realidad social va a estar de alguna manera recortada y determinada por los medios de comunicación. Entre títulos como “último momento”,“noticias de actualidad”, “lo que está pasando ahora” y otros, van delineando una realidad en la cual  estamos acríticamente sumergidos, naturalizando los hechos.

     Muchos periodistas moldean el relato de la realidad y hacen de ella una realidad de todos. Debemos recordar que estamos inmersos en un sistema de producción, por lo tanto el discurso social siempre va a ser funcional a éste, aunque también presupone una interpretación por parte del receptor. Para colmo, los sectores de poder  saben mucho de estas cosas y de cómo llegar a la franja de la población que les interesa.
      En estrategias psicosociales a estos métodos se los define como la forma de abordar al “público blanco”. Una de las formas es elegir una persona de reconocido prestigio y que tenga influencia sobre ese “público blanco”. Éste puede ser un actor, un periodista, un deportista o…un neurólogo, que se convierte en una pieza clave para trasmitir la información deseada, obviamente hay muchas formas de contar con la voluntad del mismo.

      La utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para crear o injertar ideas, deseos, miedos, dudas, mandatos o estimular determinados comportamientos. Grandes empresas crean revistas científicas lanzándolas a posiciones relevantes aunque de manera artificial, promueven a profesores e intelectuales a su servicio y dictan lo que ha de ser estudiado o investigado y hasta donde. Y aunque usted no lo crea, el falso conocimiento y la manipulación llegan a generar mucho dinero.
    El reconocido lingüista, Noam Chomsky, una de las voces más respetadas y consolidadas de la disidencia intelectual, durante la última década señala que el sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el que los individuos tienen y ejercen sobre sí mismos.

     Hoy el cerebro parece haberse convertido en el centro de explicación de todos los asuntos humanos. De pronto, es como si todo dependiera del cerebro y no fuéramos más que “un montón de neuronas”, decía Francis Crick en 1994, al presentar una hipótesis revolucionaria para el siglo XX, según la cual “Usted, sus alegrías y sus penas, sus recuerdos y sus ambiciones, su propio sentido de la identidad personal y su libre albedrío, no son más que el comportamiento de un vasto conjunto de células nerviosas y moléculas asociadas”.
     La neurociencia cognitiva es una nueva tendencia que consiste sobre todo en “pasar” los temas de la psicología por la máquina de neuroimagen. Es muy interesante investigar el nexo entre neurociencia y psicología, pero  lo que hay que tener en cuenta es que lo que compete a la psicología es entender el funcionamiento psicológico, no lo que ocurre en el cerebro. La psicología tiene como objeto de estudio los procesos psíquicos o psicológicos, cómo funciona la mente, o si se prefiere la conducta, no de qué color se pone el cerebro cuando amamos.

     De cualquier modo, se  ha conseguido instalar el cerebro-centrismo en la cultura popular. El cerebro resulta hoy tan familiar, que pareciera que uno tuviese trato directo con él. Una gran cantidad de revistas, diarios y programas televisivos hablan del cerebro como un personaje más, relacionado directamente con la atracción sexual, la elección de pareja, la amistad, la meditación, la autoestima, la solidaridad, los duelos, etc. A pesar de que un neurólogo no es lo más indicado para hablar sobre cuestiones del amor, ese fenómeno social e históricamente determinado hoy pretende ser reducido  nada más que a pura química de neurotransmisores. El aspecto biológico es sólo una base mínima sobre la cual el amor se construye de formas muy contingentes  que siempre van a estar relacionadas con la economía, el poder, la geografía, etc.
       En estos tiempos el cerebro pareciera competir con Cristo, el Dalai Lama y Buda. De este modo, para algunos adoradores de la neurociencia, es casi una religión. Siguiendo esta línea y bajo el influjo de la neurociencia, la psiquiatría parece estar cumpliendo su viejo sueño de pensar los trastornos mentales como trastornos del cerebro.
Así, la necesidad humana de encontrar estructuras explicativas y manuales aclaratorios que taponen el agujero de la falta, sigue estando presente. Como resultado de todo esto, el foco  pasó del genoma al encéfalo. La neurociencia es el hoy, es la tendencia, mientras que la genética ya es cosa “de los noventa”, hoy los genes ya no son los responsables de todo, sino los circuitos neuronales.

      Por esta razón, se hace necesario tener un pensamiento crítico, de manera que uno no se deje seducir tan fácilmente por la súbita atribución al cerebro de todo lo que hacemos en nuestra vida, pero tampoco  estar al margen de la importancia de su conocimiento. Aunque estaría bueno preguntarnos ¿De qué manera la neurociencia está política y económicamente ligada a laboratorios, grandes compañías farmacéuticas, financistas, diseñadores de políticas, políticos, etc.? No olvidemos la tendencia de estos últimos años en la creación de "trastornos” o "enfermedades" diseñadas para fármacos concretos. Sabemos que se puede vender para las necesidades de los sujetos, pero es mejor crear más necesidades para vender más.

     Esta “neuro-moda” pareciera ser parte de una tendencia mundial impulsada por gobiernos y grandes capitales, que más allá de probados avances científicos, parte de intereses económicos y de control social. De este modo los ciudadanos estamos siendo en alguna medida continuamente influidos y controlados en nuestras vidas. En el año 2013, la UE destinó un billón de euros para el “proyecto cerebro humano”, y Obama destinó tres billones de dólares para el proyecto BRAIN (cerebro en inglés).Es una especie de "carrera armamentista de la neurociencia", señala el diario estudiantil la universidad canadiense de Toronto, ‘The Varsity’. “Los centros de investigación de todo el mundo están tratando de descubrir los secretos de nuestro órgano más complejo en lo que actualmente se considera la “segunda década del cerebro'”, ya que la  primera, fue impulsada por la administración Bush, fue entre 1990 y 1999.

En la actualidad el cerebro viene a ser algo así como un retrato de la individualidad y el fin de la interioridad. De este modo el viaje por el “mundo interno” del que tanto nos habló y enseñó el Dr. Enrique Pichón Rivière acabaría en la terminal del cerebro. Freud en su momento salió desilusionado de la neurología, y Lacan era psiquiatra, no encontraron manera de hallar una respuesta. Pero esta nueva ideología cerebral viene a traernos la explicación y la solución a nuestros problemas, desde la “salud mental” a la búsqueda de la felicidad, son cuestiones del cerebro dicen (entrenamiento neuronal, psicofarmacología, etc.). Es como si el cerebro hubiera evolucionado para encajar afinadamente con el capitalismo existente. Como si con el capitalismo se diera, de una vez por todas, la conciliación entre el cerebro y la organización del mundo. Entonces,  uno de los primeros objetivos ¿podría ser quitarle valor a lo social y cultural para convencernos de que somos “máquinas individuales”?

      En nuestro país, después de saltar a las primeras planas a partir de “dirigir” el equipo que operó a Cristina Kirchner de un hematoma subdural el año pasado el neurólogo y dirigente radical Facundo Manes encuentra su legitimidad no en el mundo del deporte o en el espectáculo, sino en la ciencia, en la neurología y las “neurociencias”. Participa de instituciones neurocientíficas mundiales, preside la Fundación Favaloro y es columnista asiduo en Clarín, La Nación y Noticias. También participó como invitado de la señora Mirtha Legrand en su primer programa realizado en Mar del Plata este domingo 11 de enero. Recordemos que la señora Mirtha recibió el año pasado el premio "Cerebro saludable" que otorga la Fundación INECO. "Las neurociencias están enfocadas en proteger las neuronas intactas antes de tener que reparar las dañadas. Le entregamos el premio a Mirtha porque ella representa un cerebro que funciona muy bien", destacó hace poco menos de un año el médico Facundo Manes.
       Este prestigioso neurólogo tiene mucha razón sobre la importancia del cerebro, nadie lo niega, pero lo que evidentemente excluye, es que los afectos en el mundo de lo humano tienen una sola vía tiene para acceder, que es lo psíquico. Y lo psíquico depende de lo social, la única vía es la palabra, la palabra depende del lenguaje y el lenguaje es lo social. Este proceso, es el proceso de  socialización, que significa entrar al mundo de lo humano. Pero al incorporarse a ese mundo, lo humano entra en nosotros, nos atraviesa y nos determina. Ahí está la función del cerebro, este proceso entra en él y lo prepara  para que sirva para esto. El cerebro es el soporte  de la relación, creer que la causa está en el cerebro de lo que pasa en el mundo psíquico y social es ver con los anteojos del neurólogo. Desde un punto de vista psicosocial se podría decir que lo que sale del cerebro es porque antes entró. Y si entró quiere decir que la causa que sale por el cerebro, no está en el cerebro.

     Por último, sabemos que la plasticidad cerebral permite entender los efectos de las condiciones de vida en el cerebro, entonces si uno vive de forma duradera en condiciones opresivas, estresantes, sin esperanza o provocadoras de ansiedad, como dice J. K. Gergen, es enteramente posible que las conexiones corticales estén alteradas. En términos de causa y remedio, continúa Gergen, mejor sería centrarse en los orígenes culturales que en los mecanismos cerebrales.  Si las condiciones culturales han producido las alteraciones corticales, entonces cambiar las condiciones de la vida de la persona parecería más beneficioso que la “sedación farmacológica”.


                                                                                                        Ernesto Moya
                                                                                          Psicólogo Social- Consultor Psicológico                                                 


Referencias:
J. K. Gergen - The accultura ted brain. Theory & Psychology 2010
Aceprensa - La búsqueda científica del alma., 156/94  Universidad de Navarra.
Revista Latinoamericana de Psicología-http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php
Lic. Rodolfo Fuertes - Estrategia Psicosocial –- Ed. Centro FICCH 2005. (Centro de Formación e Investigaciones en ciencias del Comportamiento Humano)

lunes, 29 de diciembre de 2014

¿EQUIPO O GRUPO?

     ¿Es posible establecer una frontera entre grupo y equipo? ¿Cuándo comenzamos a llamar equipo a un grupo o grupo a un equipo?
 Equipo es una denominación que se circunscribía al mundo deportivo y que con los años se extendió a otros ámbitos. Las organizaciones se han apropiado del término equipo para designar determinados grupos: de calidad, directivos, de mejora, de cambio, etc.
¿Será que la palabra grupo tiene mala prensa? ¿Será por eso que las empresas la usan despectivamente? Fantasías de todo tipo circularon y circulan alrededor de los grupos. Puede ser por eso que frente a un golpe militar lo primero que prohíben son los grupos?




En las empresas a esta denominación de equipo a un grupo comenzaron a añadirle ciertas propiedades o matices (tratando de acercarse a lo que es un Grupo Operativo, pero demasiado lejos de serlo).
El trabajo en equipo, en los últimos años se convirtió en uno de los caballitos de batalla de los gurús de la administración. Puede que sea una moda, algo que las personas en las organizaciones, parece que usan, pero en realidad no siempre es así. Queda muy canchero decir “trabajamos en equipo”, “Hay equipo!”, hasta los políticos en sus eslogan utilizan frases como ésas. Pero, los llamados equipos de trabajo no son un producto terminado.

      Cada persona se integra al equipo desde sus propios conocimientos y experiencias y debe articularlos con los conocimientos y experiencias de otros. A la vez, se integra a un modelo organizacional con una cultura determinada, valores y normas que rigen las relaciones y que  muchas veces se contraponen con las individuales.
Ellos son el resultado de una compleja interacción entre personas que coexisten en el mismo lugar y en el mismo tiempo (la mayor parte de las veces). Estos individuos tejen una compleja red de vínculos, una trama vincular que tiene, como todo proceso de interacción humana, sus contradicciones, sus desigualdades, sus movimientos fluctuantes, sus atracciones y sus rechazos.

La Psicología Social Pichoniana establece que todo equipo es un grupo. Puesto que las subjetividades múltiples se ponen de manifiesto en la escena grupal. La transferencia y proyección forman parte del aprendizaje grupal, puesto que cada individualidad puede lograr que el grupo avance o bien se obstaculice en formas epistemológicas y epistemofílicas. Por lo tanto estamos hablando de vínculos, un concepto instrumental en Psicología Social. En teoría del vínculo, Pichón Rivière afirma que “el vínculo es siempre un vínculo social, aunque sea con una persona y a través de la relación con esa persona se repite una historia de vínculos determinados en un tiempo y en espacios determinados. Por ello el vínculo se relaciona posteriormente con la noción de rol, status y de comunicación”.
En el deporte, por ejemplo, nuestra tarea es abrir canales de comunicación, favorecer y alentar la comunicación en el equipo, entre los jugadores y entre el jugador y el técnico. Visualizar, señalar y contribuir a la elaboración y resolución de contradicciones y conflictos., analizar la funcionalidad delos roles, la pertinencia con la tarea, trabajar para lograr la cohesión grupal alentando la cooperación dentro y fuera del campo de juego, desalentando la competencia y los reproches. Reflexionar acerca de las relaciones de los integrantes entre sí y con la tarea. Recordemos que denominamos tarea a toda acción específica del grupo en función de los objetivos del mismo. Es nuestra función y quehacer en el campo, a partir de la observación y la intervención, trabajar aliviando las tensiones del grupo y del sujeto inmerso en esa trama grupal. Nuestro Campo Profesional Como profesionales de la Psicología Social debemos promover la salud y ayudar a que sujetos y grupos desarrollen sus potencialidades.

     Desde mi punto de vista que para que un equipo sea efectivo lo mejor que le puede pasar es que se convierta en un “Grupo Operativo” según la concepción de “grupo” de la Psicología Social de Enrique Pichon-Rivère. En el Grupo Operativo se trabajan dos aspectos fundamentales: el aspecto manifiesto, explícito y el aspecto implícito o latente. En este sentido se acerca a la técnica analítica (que es en realidad su técnica); apunta a hacer consiente lo inconsciente, es decir hacer explícito lo implícito. Los grupos operativos tienen la finalidad de movilizar las estructuras estereotipadas, la resolución de dificultades de aprendizaje, el restablecimiento y aprendizaje de la comunicación, la disminución de las ansiedades básicas (paranoide y depresiva). El aprendizaje del funcionamiento de los roles, de los liderazgos.
 Tenemos que marcar una diferencia, una cosa es el grupo y otra es la Técnica de Grupo Operativo. Grupo es una estructura que encontramos en muchos espacios, la técnica de Grupo Operativo es una forma de trabajar. Con esta técnica potenciamos la creatividad, la operatividad, la acción. El rasgo distintivo de esta técnica es la de orientar a los integrantes hacia la Tarea resolviendo los obstáculos que se presentan.
Insisto, para que un “Equipo de Trabajo” sea efectivo lo mejor que le puede pasar es que se convierta en un “Grupo Operativo”.


               Clr. Ernesto Moya
      Psicólogo Social-Consultor Psicológico


jueves, 27 de noviembre de 2014

Traumas en la niñez

        Haber sufrido traumas en la infancia puede tener efectos en la edad adulta. Los niños que han sufrido traumas suelen tener una visión del mundo que les rodea aterradora. Si el trauma no se resuelve puede desencadenar futuros traumas en la edad adulta. Los síntomas son: ira, cambios de humor, sentimientos de culpa, tristeza, ansiedad, aislamiento social, miedo. Los síntomas  físicos se hacen notar cuando el menor tiene insomnio, pesadillas o dificultades para dormir.


Es importante recordar que un trauma es una lesión duradera producida por un agente generalmente externo. En el tema de las emociones, es un choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente.

Los traumas producen recuerdos impactantes e intensos, inesperados, incontrolables que son manifestados de una forma intensa perturbando la sensación de seguridad y auto confianza de la persona y provocan reacciones totalmente vulnerables y temerosas para su entorno como para el individuo mismo.
Como parte de la intervención, el psicólogo infantil puede trabajar aspectos concretos de las emociones y sentimientos del niño. Según la edad y su historia, puede ser necesario reelaborar antiguos traumas o acompañar al niño para afrontar nuevas situaciones.

Muchas de sus conductas desadaptadas no dejan de ser manifestaciones reactivas ante situaciones vitales estresantes actuales o pasadas. Por tanto, a nivel terapéutico hay que intentar corregirlas pero sin olvidar su origen emocional.

domingo, 26 de octubre de 2014

¿Qué es el Counseling o Consultoría Psicológica?


Profesión declarada de interés internacional en el tema de los
Derechos Humanos por UNESCO


Blocher, en 1981 afirmaba “que se trata de ayudar a una persona a tomar conciencia de sí mismo y de los modos en que reacciona a las influencias que ejerce el ambiente sobre su conducta, así como a establecer un significado personal a sus conductas y clarificar metas y valores que le orienten en su futuro”.





La Consultoría Psicológica ó Counseling es una disciplina localizada en la Promoción del Bienestar y el Desarrollo Personal. Es un proceso de ayuda psicológica dirigido a personas, grupos e instituciones, que necesitan un apoyo para tomar decisiones o resolver problemas que alteran su ritmo de vida normal.
En nuestro país la definición oficial de la carrera de Counseling dice: "los títulos de Consultor Psicológico (counselor) y Consultor psicológico especializado en Desarrollo Personal habilitan para establecer relaciones de ayuda psicológica interventivas y preventivas, en las que el consultor sirviéndose de la comunicación lingüística, sobre la base de recursos provenientes de la psicología humanística, intenta en un lapso relativamente corto, promover en una persona o grupos normales, desorientados, sobrecargados, confundidos o en crisis, procesos activos de autoayuda, su capacidad de autodirección, su competencia operativa y el desarrollo de sus potencialidades"
Podemos resumir diciendo que si bien las definiciones de counseling han ido evolucionando a través del tiempo, algo que permanece constante es promover y ayudar a la persona a producir y acompañar: “el cambio” necesario que lo trajo a la consulta.
El Consultor Psicológico junto con los consultantes trabajan en la búsqueda de alternativas, como así también descubrir sus propios recursos para solucionar situaciones presentes, y poder enfrentar riesgos futuros.

La competencia básica del Consultor Psicológico es brindar asesoramiento tanto a nivel preventivo como de orientación a aquellas personas, grupos o instituciones que así lo requieran, dentro del campo de la normalidad psíquica, derivando a los profesionales correspondientes en los casos que sea necesario.

EL GRUPO

El grupo es un escenario donde se adjudican y asumen roles que pertenecen al grupo interno, o escena, de cada integrante. Pero también se ponen en juego escenas de situaciones sociales. En la dramatización de esas escenas cada sujeto ocupa un rol de la situación grupal.
Asume un rol, aquel que adopta un comportamiento similar al de los personajes de su escena interna. Y lo adjudica aquel que le atribuye a otro un comportamiento tal como el de algún personaje de dicha escena. Recordemos que este mecanismo es inconsciente, y se da en una relación de complementariedad. Yo te adjudico un rol y asumo el que lo complementa: Vos me proteges y yo soy tu protegido.


Conocer, deconstruir y volver a construir el concepto de grupo de Enrique Pichón Riviere, nos invita una vez más a pensar en la concepción de sujeto pichoniano, quien en el interjuego entre necesidad y satisfacción, fundante de toda tarea y del aprendizaje, será definido como sujeto activo, de la acción situándolo a partir de las tareas que resuelve, en su dimensión histórica, a partir de su cotidianidad.

Grupo Operativo y modelo dramático



Enrique Pichon Rivière

El análisis de los procesos de comunicación y aprendizaje ha sido nuestro punto de partida en la elaboración de una teoría de la enfermedad mental (conducta desviada). Ella resulta del deterioro de la comunicación y del fracaso en el aprendizaje de la realidad en un momento del desarrollo (fijación), lo que promueve el regreso del sujeto (regresión) a este momento disposicional de su historia con la utilización de formas arcaicas de mecanismos defensivos para controlar o atenuar los dos miedos básicos, de pérdida y ataque. Las características de este estereotipo condicionan las características fenomenológicas de la enfermedad, configurando la situación de resistencia al cambio, sobre la que se centrará la tarea correctora.
Las investigaciones en el campo de las teorías del aprendizaje emigra poco a poco de los laboratorios psicología experimental hacia la comunidad, dotando a la psicología (ahora social) de instrumentos que servirán para evaluar la interacción entre individuo y sociedad. Se toma como punto de partida de estas investigaciones el supuesto acerca del carácter dialéctico de dicha interacción que cumple un intinerario en espiral continua, en la que el actor del proceso se realimenta con la experiencia, modificándose el sujeto y modificando al mundo y emergiendo de esta manera el sentimiento del yo situacional e instrumental. La concepción del aprendizaje como praxis nos permite la posibilidad de plantearnos dicho proceso como un aprender a aprender y un aprender a pensar, concepción de carácter instrumental que se apoya en una teoría del pensamiento y del conocimiento que operan en un contexto social. Sobre la base de estas últimas formulaciones y de una teoría del vínculo al que definimos como una estructura bicorporal y tripersonal, construimos el instrumento de aprehensión del objeto de conocimiento. Esta estructura triangular que rige todas nuestras relaciones hace posible abandonar el esquema de una psicología individual, que ya negaba Freud adoptando los postulados de una psicología que siempre será social, al incluir en el esquema de referencia el concepto de un mundo interno en interacción continua, origen de las fantasías inconscientes. Es esta dimensión ecológica la que por procesos de introyección y proyección puede condicionar una imagen distorsionada en distintos grados del mundo exterior, particularmente del rol del otro, cuya percepción está signada por situaciones de reencuentro que rigen toda nuestra vida emocional.
El ajuste de estos elementos va a configurar modelos, pautas o esquemas referenciales que operan en el proceso de aprendizaje o lectura de la realidad.
El modelo es un sistema o un conjunto que debe incluirse todas las características del objeto a indagar. Es el instrumento de abordaje del objeto real, en el que se encuentran los vectores del descubrimiento. En la medida en que el descubrimiento del objeto real se intensifica (a través de la praxis), el modelo pierde significación como intermediario entre el proceso de pensamiento y la realidad ya que la "la cosa en sí se convierte en la cosa para sí". Por ello describimos en última instancia al aprendizaje como el proceso de apropiación instrumantal de la realidad para modificarla. Todo aprendizaje es aprendizaje social, aprendizaje de roles. Lo que se internaliza en ese proceso de apropiación de la realidad son funciones, las que pueden ser descriptas en formas de roles en situación.
Todo conjunto de personas ligadas entre sí por constantes de tiempo y espacio y articuladas por ser mútua representación interna (dimensión ecológica) configura una situación grupal. Dicha situación está sustentada por una red de motivaciónes y en ella interaccionan entre sí por medio de un complejo mecanismo de asunción y adjudicación de roles. Es en este proceso donde deberá resurgir el reconocimiento de sí y de el otro en el diálogo e intercambio permanente .Esta situación grupal constituye el instrumento más adecuado para ese aprendizaje de roles (aprendizaje social) en el que consiste la internalización operativa de la realidad.
Todo grupo se plantea explícita o implícitamente una tarea, la que constituye su objetivo o finalidad. La tarea, la estructura grupal y el contexto en el que se relacionan tarea y grupo constituyen una ecuación de la que surgen fantasías inconscientes, que siguen el modelo primario del acontecer del grupo interno. Entre estas fantasías algunas pueden funcionar como obstáculo en el abordaje del objeto de conocimiento y distorsionantes en la lectura de la realidad, mientras que otras actúan como incentivo de trabajo grupal.
El enfrentamiento de ambos tipos de fantasías inconscientes proyectadas en el grupo producirán las situaciones de conflicto características de la tarea grupal.
El esclarecimiento de dichas fantasías inconscientes, así como la resolución dialéctica del dilema que dio origen al conflicto, constituyen la tarea latente del grupo, inaugurándose entonces la posibilidad de la creación.
En ese momento el creador se hace cargo de su fantasía inconsciente, como estructura-función y puede construir una estrategia, una táctica y una logística para el abordaje de la realidad.
Apoyándonos en este marco teórico hemos construído la técnica de grupos operativos en la que el instrumento de esclarecimiento está dado por la interpretación enunciativa o interrogativa y el señalamiento, que tienen siempre el carácter de una hipótesis acerca de la fantasía grupal, no evaluándose su eficacia según un criterio de verdad, sino según el criterio de operatividad en la medida que permite la ruptura del estereotipo.
Nos interesa particularmente describir la aplicación de las técnicas operativas al aprendizaje de la dirección teatral, dadas las coincidencias entre el modelo dramático y nuestro modelo grupal. (Coincidencias fundadas en la universalidad de la dimensión que denominamos Ecología humana interna

Historia de una experiencia concreta

En junio de 1968, un curso centrado en el aprendizaje de la dirección teatral, a cargo del señor Carlos Gandolfo, quien estaba familiarizado con las técnicas grupales a través de su aprendizaje en nuestra Escuela de Psicología Social, dio apertura a la posibilidad de integrar la técnica de grupo operativo a su tarea.
El aprendizaje que debían realizar sus alumnos estaba centrado en tres puntos básicos.
a) El director con su obra: análisis de la estructura dramática en sus aspectos manifiestos (lo anecdótico de la obra) y latentes (la motivación, las relaciones íntimas que los personajes desconocen y que el director debe traducir en acciones propuestas al actor para lograr la actitud, la emoción adecuada al personaje). El análisis de la obra implica el descubrimiento de las situaciones de crisis, culminación y resolución, en primer término en el ámbito total de la obra, en segundo lugar en cada acto y en cada escena.
b) El director y el actor: este segundo paso del aprendizaje concierne al conocimiento que el director debe tener del material con el que trabaja (el actor). Debe experimentar por sí mismo de qué manera el actor vive el proceso de creación, jugar el rol del actor, lo que exige un reaprendizaje de la realidad, de la acción, de las formas de interrelación.
Para ello debe aprender a convertir las escenas claves de la obra en acciones concretas, que determinen en el actor un comportamiento que despierte una determinada emoción: allí empieza el actor a comprometer su emoción. En síntesis, lo que se busca es un reencuentro con una situación previa, ya vivida por el actor, que condicionará en él la emoción, la actitud corporal que lo acerque al personaje.
c) El tercer punto del aprendizaje consiste en la síntesis de lo anterior: la puesta en escena.
Al incluirse en el grupo un equipo integrado por Ana P. de Quiroga como coordinadora y Marta Lazarinni como observadora, tras la primera reacción de expectativa ante la propuesta de la coordinadora de sentarse formando un semicírculo, aparece en el grupo, en la tercera reunión, la necesidad de presentarse, especificando qué tarea realiza cada uno (1). Aquí podemos observar que la modificación espacial del escenario de aprendizaje, que implicaba abandonar el modelo escolar hizo surgir la exigencia de adquirir una identidad como individuo y como grupo, en función de una tarea. (Replanteándose la situación de crisis de identidad que subyace en la vocación actoral.) La disposición semicircular fue adoptada definitivamente tanto para las clases como para las reuniones grupales.
Las dificultades que aparecieron en el abordaje de la tarea explícita (el aprendizaje de la dirección teatral) fueron frecuentemente tratadas por el grupo a través de las interpretaciones y señalamiento en un esfuerzo común cuya finalidad era la ruptura del estereotipo anterior, coincidente con el modelo básico familiar.
Los elementos que con mayor frecuencia aparecieron obstaculizando la tarea fueron: la confusión entre el rol de actor y director, un alto nivel de aspiración lo que perturbaba el aprendizaje del rol de aprendiz, entrándose en una intensísima situación de rivalidad con el director, con quién asimismo se había establecido una relación de excesiva dependencia. La ambivalencia de esta situación, aunque se atenúa en el trabajo grupal, aparece como una constante de aprendizaje, encontrándose un desfasaje permanente entre el nivel de aspiración y el sentimiento de logro.
El proceso analítico de la estructura dramática se ve distorsionado por la proyección de conflictos sobre la obra, y por la identificación del alumno con los personajes, lo que distorsiona el proceso analítico.
Al cumplirse el segundo momento del aprendizaje, titulado "el director y el actor", la exigencia de jugar al rol de actor y de experimentar ese proceso de creación llevó al grupo a una crisis. En ella predominaban las fantasías de transparencia y desenmascaramiento, la culpa por los aspectos vocacionales relacionados con el teatro; exhibicionismo, impostura, fantasía básica de la "máscara", etc. Surgieron mecanismos de proyección de la censura interna, la que fue depositada sobre los miembros del grupo; esto frenaba la creatividad y espontaneidad y el compromiso, o provocaba situaciones de intensa agresividad.
Se produjo en el grupo una vivencia "de enloquecer " definida por un integrante "como la explosión súbita de las emociones humanas", entendiéndose que en ésto residía la escencia de la tragedia.
En ese momento, los integrantes del grupo, atemorizados por la emergencia de los materiales subyacentes, trataban de probar la fortaleza o fragilidad del equipo de coordinación, al que se quería destruir por una parte como depositario de la censura y preservar por otra como depositario de los aspectos positivos del grupo.
El grupo se encuentra abocado en este momento a la tarea de discriminación entre persona y rol, y al aprendizaje del rol de director.
En el fraseo de las interpretaciones se utilizaron los elementos dados en clase, es decir, los relacionados con el lenguaje cotidiano y la tarea teatral. Es de hacer notar que la persona a cargo de la coordinación no tenía información previa sobre teatro, siéndole posible el pasaje de un lenguaje (el de grupo operativo) a otro por encontrar que el modelo operativo y el modelo dramático tenían una estructura interna semejante (2).
Sobre estas construcciones podemos decir que el paralelismo entre los modelos de investigación social y el modelo dramático se fundamenta en el hecho de que toda obra es la representación, el reencuentro de un momento de la vida cotidiano del creador, sea éste el autor, el director o el actor. Todos ellos son creadores, porque el aprendizaje y la creación consisten en ese proceso de reencuentro y redescubrimiento. Esta situación, de acuerdo con el carácter de la experiencia reencontrada, puede ser angustiante o gratificante.
Para terminar esta exposición recorremos los elementos constitutivos del modelo dramático: (3)

Los modelos en la historia
El Espacio y el Tiempo
La Acción Dramática
Las Acciones
Las Direcciones
La Representación
El Diálogo Dramático
El Lenguaje
La Comunicación
Los Símbolos
El Personaje Dramático
Las Personas
Los Papeles
El Encuentro
(*) Relato presentado en el Congreso Internacional de Psicodrama y en el Congreso Latinoamericano de Psicoterapia de Grupo, Bs. As., 1969.
(1) El grupo había cumplido ya un mínimo de cuatro meses de tarea común. Algunos integrantes participaban en el grupo desde hacía más de un año.
(2) La semejanza surge, según lo hemos señalado, de una situación originaria común: la dimensión ecológica o ecológica humana interna.
(3) William Sacksteder, "Elementos del Modelo Dramático", Diógenes, nº 52.

Enrique Pichon Rivière (En colaboración con Ana P. de Quiroga, Carlos Gandolfo y Marta Lazzarini)
( "El proceso grupal", 1969)

jueves, 8 de mayo de 2014

"DE LA MENTE AL DISCURSO "


 La terapia tradicional se concentra en los estados mentales del individuo. Por lo tanto, la meta del terapeuta, sea psicoanalítico, rogeriano, o constructivista cognoscitivo, es transformar la mente individual. Por el contrario, en los díálogos emergentes sobre la construcción social del conocimiento se ha dado un cambio, donde el significado que "cada uno tiene dentro de su cabeza" se ha convertido en el significado "entre personas". Sluzki (1992) dice: pensemos en la terapia como un proceso de "transformación discursiva". Así, si el significado se genera principalmente dentro del proceso lingüístico, es necesario centrar la atención en estos procesos" (Kogan y Brown, 1998). 

El paso hacia el discurso le ha abierto la puerta a muchas innovaciones terapéuticas. La mayoría de ellas encaja perfectamente con el interés de las ciencias sociales por la narrativa, que consiste esencialmente en construir el self y el mundo a través de historias (Bruner, 1986; Sarbin, 1988; Polkinghorne, 1988). Somos testigos, pues, de un movimiento narrativo posmoderno en terapia, como lo llama McLeod (1997), que terapeutas como White y Epston (1990), O'Hanlon (1993), han desarrollado. Este movimiento que ha ido creciendo de más en más (Parry y Doan, 1994; Zimmerman y Dickerson, 1996; Freedman y Combs, 1996; Larner, 1996; McLeod, 1997; Neimeyer, 1999), privilegia la forma en que el self y el mundo se construyen a través del lenguaje y lo que estas construcciones implican con respecto al bienestar del cliente. El consenso establece que los sucesos vitales no determinan nuestra forma de conocer, sino que más bien son las convenciones lingüísticas las que determinan lo que cuenta en la vida y cómo se le debe evaluar. Esta fuerza lingüística ha disparado el uso terapéutico de la metáfora (Combs y Freedman, 1990; Pare, 1996; Schnitman, 1996; Snyder, 1996; Sims y Whynot, 1997), de la combinación de la narrativa y de la metáfora (Goncalves, 1995), y la ayuda terapéutica que implica el escribir cartas (Penn y Frankfurt, 1994; Bacigalupe, 1996; Lange, 1996).  

Kenneth J. Gergen  Swarthmore College (E.U.A.)     
Lisa Warhus,  University of Aarhus